Reapertura

LLENOS DE ALEGRÍA

Cuando el Señor nos haga volver a Sión, nos parecerá estar soñando. Nuestra boca se llenará de risa; nuestra lengua rebosará de alabanzas. Entonces las naciones dirán: «¡El Señor ha hecho grandes cosas por éstos!» (Salmo 126:1-2 RVC) Hace dos semanas predicaba de este Salmo, aún sin tener en claro las cosas que Dios nos tenía preparadas. Ahora, nuestros ojos lo pueden ver. Dios tenía dispuesto que recuperáramos nuestro templo. Y esto ha sido una obra maravillosa del Señor que ha hecho por nosotros. Nuestra versión Reina-Valera, traduce este salmo en tiempo futuro: “Nuestra boca se llenará de risa…”. Otras versiones traducen este salmo en tiempo pasado (así lo admiten los verbos hebreos): _Cuando Dios nos hizo volver de Babilonia a Jerusalén, creíamos estar soñando. De los labios nos brotaban risas y cánticos alegres. Hasta decían las demás naciones: «Realmente es maravilloso lo que Dios ha hecho por ellos»._ (TLA) Hoy se conjuga el pasado y el futuro también para nuestra iglesia Gethsemaní en esta maravillosa experiencia, que nos parece demasiado maravillosa para contarla. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres. (Salmo 126:3). Hoy es tiempo de alegrarnos y de agradecer, porque Dios tenía sus tiempos fijados, y hemos caminado con paciencia para llegar a ellos. Dios mantuvo el control de todo el proceso, y nos mantuvo “viendo al invisible”. Dios fortaleció a nuestros hermanos responsables y es el tiempo de cosechar lo que sus lágrimas sembraron. Ahora, sigamos orando y esperando por las cosas que Dios hará con nosotros en los días próximos. Todavía falta un camino por recorrer. Leamos la segunda parte de este Salmo en esta versión: Dios, devuélvenos el bienestar, como le devuelves al desierto sus arroyos. Las lágrimas que derramamos cuando sembramos la semilla se volverán cantos de alegría cuando cosechemos el trigo. (Salmo 126:4-6 TLA) Que ese sea nuestro anhelo y nuestro clamor. Hermanos y hermanas de la INP “Gethsemaní”: Dios tiene para nosotros nuevos tiempos y nuevos retos. Sigamos sostenidos por nuestra fe y con la confianza que su brazo poderoso nos sostendrá.

Pbro. Iván Efraín Adame y Ancianos de la Iglesia